lunes, 22 de octubre de 2012

Las lágrimas nunca fueron signo de debilidad




-¿Sabes? Desde pequeña, aunque nunca fui fuerte, siempre me obligué a sonreír, por eso que la risa es la mejor medicina de todas y porque desde pequeña siempre supe que a nadie le importaban mis problemas, que la gente siempre se alegraría por verme caer. Y ahora....me siento tan sola.... me come el mundo y no tengo a nadie en quien apoyarme....
Las lágrimas resbalaban por sus mejillas, así que él la abrazó y la obligó a enterrar la mojada cara en su pecho mientras la acariciaba el pelo, consolándola.
-Eso es. No es necesario que sigas sonriendo. Puedes llorar, nadie te culpará por ello

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