Había huido. Fue así de cobarde.
También era lo suficientemente cobarde para quitar todos los espejos de la casa, dejando el gris de las paredes al descubierto. Todo para no ver el reproche en sus propios ojos.
No era feliz.
No podía engañarse.
Pensó que París era su jaula y por eso la abandonó con alas prestadas, pero por la puerta trasera y volando bajo, no fuera a ser que se cayera.
Al final lo único que encontró entre el blanco de la nieve y el azul del hielo fue frío. ¿Y qué esperaba? Seguía siendo aquella irlandesa que se sentía fuera de lugar, porque en el fondo era una de esas mujeres irlandesas pelirrojas y peinada con raya en medio, de ojos castaños y luminosos y expresión algo irónica y reservada; seguía siendo aquella que fingía su sonrisa.La chica que parecía ser fuerte pero que todos los días se rompía un poquito por dentro, la chica que sonreía y apartaba la mirada por miedo a que descubrieran la tristeza que escondía sus ojos; era la que contenía las lágrimas hasta que se quedaba sola, a oscuras, en silencio.La que intentaba no dejarse llevar por sus sentimientos, la que intentaba deshacerse de todo lo negativo y quedarse solo con los buenos momentos.
También era lo suficientemente cobarde para quitar todos los espejos de la casa, dejando el gris de las paredes al descubierto. Todo para no ver el reproche en sus propios ojos.
No era feliz.
No podía engañarse.
Pensó que París era su jaula y por eso la abandonó con alas prestadas, pero por la puerta trasera y volando bajo, no fuera a ser que se cayera.
Al final lo único que encontró entre el blanco de la nieve y el azul del hielo fue frío. ¿Y qué esperaba? Seguía siendo aquella irlandesa que se sentía fuera de lugar, porque en el fondo era una de esas mujeres irlandesas pelirrojas y peinada con raya en medio, de ojos castaños y luminosos y expresión algo irónica y reservada; seguía siendo aquella que fingía su sonrisa.La chica que parecía ser fuerte pero que todos los días se rompía un poquito por dentro, la chica que sonreía y apartaba la mirada por miedo a que descubrieran la tristeza que escondía sus ojos; era la que contenía las lágrimas hasta que se quedaba sola, a oscuras, en silencio.La que intentaba no dejarse llevar por sus sentimientos, la que intentaba deshacerse de todo lo negativo y quedarse solo con los buenos momentos.
Odiaba sentirse así, a veces tantos sentimientos encontrados la ahogaban.
Pero ella era así y seguiría siendolo siempre, daba igual que estuviera en París, en su tierra o donde hubiera huido. Era la cruda realidad.
No era lo suficientemente valiente para vivir.
Carecía del ánimo para verlo todo positivo o para reírse de su vida, ella tenía el ánimo de una vieja: malhumorada y quejica.
Había huido pero se había llevado su amargura y tristeza con ella
Así que un buen día dejó una nota, pequeña y que sabía que nadie iba a leer puesto que la gente se había ido distanciando poco a poco de ella. Ponía lo siguiente: "la vida está esperando por los valientes que estén dispuestos a vivirla"; y salió corriendo, esta vez no para huir sino para enfrentarse con su destino: ¿qué importaba si todo había cambiado a su regreso?, ¿si la gente que antes estaba allí había desaparecido?, ¿si la vida seguía sin sonreirle?
Nada, absolutamente nada.
Pero ella era así y seguiría siendolo siempre, daba igual que estuviera en París, en su tierra o donde hubiera huido. Era la cruda realidad.
No era lo suficientemente valiente para vivir.
Carecía del ánimo para verlo todo positivo o para reírse de su vida, ella tenía el ánimo de una vieja: malhumorada y quejica.
Había huido pero se había llevado su amargura y tristeza con ella
Así que un buen día dejó una nota, pequeña y que sabía que nadie iba a leer puesto que la gente se había ido distanciando poco a poco de ella. Ponía lo siguiente: "la vida está esperando por los valientes que estén dispuestos a vivirla"; y salió corriendo, esta vez no para huir sino para enfrentarse con su destino: ¿qué importaba si todo había cambiado a su regreso?, ¿si la gente que antes estaba allí había desaparecido?, ¿si la vida seguía sin sonreirle?
Nada, absolutamente nada.
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