Sintió frustración y tristeza: nunca había encontrado lo que estuvo buscando y ahora que por fin lo había encontrado ya estaba perdido.
Decidió huir.
Dejó atrás sus falsos ropajes de princesa, dejó atrás las interminables noches de insomnio y llanto, dejó atrás un millar de canciones y llenó su maleta solo con sueños y sonrisas de recambio. Abandonó París por la puerta trasera, aprovechando la luna nueva; abandonó la ciudad del amor y de las luces furtivamente, sin dejar ninguna huella tras de sí y sin que nadie dijese "la voy a echar de menos".
Huyó al norte, a tierras vikingas, donde las auroras boreales iluminasen sus noches...
Ahora vive en la orilla de un lago rodeada de bosques y silencio.
Viste todos los días de falda y se pone cada día una sonrisa diferente.Se siente extrañamente vacía y a la vez en paz consigo misma, en aquellas tierras las luces no esconden nada, solo reflejan el millón de colores de las alas de mariposas que ve llover todos los días. Le gusta aquello.
Sin embargo siente nostalgia. De su París, de su gente, de las mañanas tomando café en el mercado Byzance, de las tardes en el parque Montsouris y de tomar el sol en las orillas del Sena en las tardes de verano.
Siente nostalgia de aquel ático pintado de naranja donde cultivaba tulipanes y dibujaba lienzos de la Torre Eiffel que luego vendía a los turistas.
Ahora vive feliz, sí.
Pero sabe que su tumba siempre estará donde esté su corazón; sabe que no puede huir realmente.
Por eso, pese a todo, siente nostalgia y nota aun aquel vacío en el pecho que no le abandona desde la triste noche que dejó París a sus espaldas...
Sin embargo siente nostalgia. De su París, de su gente, de las mañanas tomando café en el mercado Byzance, de las tardes en el parque Montsouris y de tomar el sol en las orillas del Sena en las tardes de verano.
Siente nostalgia de aquel ático pintado de naranja donde cultivaba tulipanes y dibujaba lienzos de la Torre Eiffel que luego vendía a los turistas.
Ahora vive feliz, sí.
Pero sabe que su tumba siempre estará donde esté su corazón; sabe que no puede huir realmente.
Por eso, pese a todo, siente nostalgia y nota aun aquel vacío en el pecho que no le abandona desde la triste noche que dejó París a sus espaldas...
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