-¿No lo entiendes? Es muy simple: es solo sexo, tu quieres poseer mi cuerpo y yo el tuyo. Tu no quieres nada serio y yo tampoco.
-¿ Y qué pasaría si yo no quisiese solo sexo?
-Es que no puedes pedir más, solo es sexo. Solo eso.
-Pero alguien que ama Inglaterra o París no puede conformarse solo con eso. Déjame ser tu caballero inglés y te juro que no te arrepentirás .
-Puede que tengas razón y que adore lo que dices pero lo que pides es imposible: los perfectos caballeros murieron hace mucho, entre novelas de Jane Austen y Emily Brontë
-¡Agh! ¡¿Por qué no me dejas intentarlo?!
-Porque ambos sabemos que solo buscas tu placer personal, un verdadero caballero no me empotraría contra la pared como estás haciendo tu ahora mismo ni me miraría como tu me miras.
-¿Como te miro?
-Me miras como a todo el mundo, como algo que sabes que vas a usar y a tirar. Porque tu eres así. Sí, lo eres aunque engañes a todo el mundo, porque podrás mentir y esconderte tras una máscara encantadora pero el brillo de tus ojos no puedes ocultarlo.
-Muy bien, es cierto, soy un cabrón disfrazado de caballero. Pero eso a ti te gusta, no trates de negarlo ¿cuál es el problema?
- Que no es lo que busco.
-Entonces yo seré un mentiroso y un estafador pero eso te transforma a ti en una vulgar ramera.
-Por eso es solo sexo.
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