Se debió de quedar dormida a eso de las 7 de la madrugada, con el corazón encogido y el rostro bañado en lágrimas. No quería dormirse, al cerrar los ojos volvería la oscuridad y con ella la soledad pero al final el cansancio pudo con ella.
Cuando abrió los ojos ya no se encontraba en su habitación sino que estaba en una pequeña sala circular con el suelo a cuadros blancos y negros y 22 puertas altas y estrechas que la rodeaban. No había más salidas que aquellas puertas y tal vez era por la insólita forma de la habitación, tal vez por el color azabache de las puertas o por el diseño del suelo pero la verdad es que la estancia era claustrofobica. Se acercó a la puerta que tenía más cerca e intentó abrirla pero fue en vano, estaba cerrada con llave, probó con la siguiente y tampoco tuvo suerte; así con las 22 puertas pero todas estaban cerradas con llave. Se estaba empezando a poner nerviosa y eso que ella, a pesar de lo miedosa que era, no le tenia miedo ni a los espacios cerrados ni al estar sola pero aquella estancia tenía algo, algo que hacía que los pelos de la nuca se le erizasen como los de un gato. En un gesto involuntario bajó la vista al suelo y vio una llave, la cogió rápidamente e intentó abrir la primera puerta, pero no se abría, probó con todas pero aquella llave no abría ninguna de las puertas; la iba a arrojar al suelo cuando reparó en un dato curioso: la llave tenía la palabra "mentiras" grabada. Al pronunciar aquella palabra en voz alta se escuchó un ruido y al mirar arriba la joven vio como la lámpara de araña se convertía en millones de llaves que caían sobre ella. Gritó y se protegió con los brazos; pronto el suelo empezó a estar cubierto y no cesaban de llover llaves que arañaban su piel y la hacían sangrar, si seguía así no tardaría en morir aplastada bajo el metal. Empezó a coger desesperada llaves y a probar con todas las puertas pero había demasiadas puertas y millones de llaves, aquello no le llevaría a nada, pero el instinto de conservación pudo más que ella. Todas las llaves tenían una palabra grabada: "traición", "dolor", "engaño", "utilizado", "escapar"... pero ninguna llave servía, ninguna abría alguna de aquellas 22 puertas de madera negra que la miraban y parecían reírse de ella. Gritó angustiada, consciente de que iba a morir y empezó a golpear con las manos las puertas, pero por mas que empujó y golpeó siguieron cerradas. Las lágrimas ya caían por sus mejillas cuando entre los pliegues de la manga de su vestido encontró una llave diferente, era más pequeña que el resto y a diferencia de estas no tenía nada grabado, probó en vano a abrir una puerta pero como ya se suponía no se abrió. Con un último golpe de rabia contra la puerta se dejó caer sobre el suelo, abrazando aquella pequeña llave. Y por arte de magia, tan pronto como las llaves habían aparecido desaparecieron, dejando el suelo otra vez a la vista. Temblando de terror se tiro de rodillas y dejó que el llanto calmara su alma, no conseguía entender que había pasado pero estaba segura que aquello la perseguiría durante mucho tiempo. Miró la única llave que quedaba: aquella que tenía en la mano y que no tenía nada grabado, sabía de donde era aquella llave, la usaba todos los días, rebuscó entre los pliegues del vestido y sacó un candado. Después de un tiempo no supo como llegó a aquella conclusión pero después de mirar aquellas puertas que jamás podría abrir y compararlas con aquel pequeño candado lo único que se le ocurrió hacer fue ponerle una cadena y cerrárselo al cuello....
Se despertó sobresaltada, su gata canela había decidido que aquel era un buen momento para comer y había saltado encima de su pecho. Se levantó resignada pero entonces al pasar por su mesilla se acordó del extraño sueño ¿y si....? ¿por qué no? Cogió el candado y se lo puso por el cuello después escondió la llave en un sitio donde solo ella o las personas que ella quisiera pudieran encontrarla.
A partir de ahora ella no iba a esperar tras puertas cerradas, ella iba a ser la puerta cerrada.
Seeeeeh por fin he tenido un rato para entrar, y después de un rato dejándome los ojos, he podido terminarla. La verdad es que me ha gustado mucho,sobretodo la metáfora de las puertas y la llave **
ResponderEliminarPero... me ha quedado una duda, ¿por qué 22?
Noe