martes, 29 de mayo de 2012

La gimnasia artística: mucho más que un deporte

 Hoy voy a tomarme la libertad de hablar de algo muy personal, algo que últimamente me quita el sueño. La verdad es que no sé ni por donde empezar pero es que ¿cómo meto 14 años de mi vida en una entrada?
Supongo que si alguien lee esto no lo va a entender.
Pero este tablón habla de una pasión, de sentimientos muy fuertes, habla de frustraciones y alegrías, de una forma de vida y de una segunda familia, habla de muchos esfuerzos y pocas recompensas, de cicatrices y lesiones.
Habla de lo más hermoso que me ha pasado (y que me pasará) en la vida.

Porque la gimnasia artística siempre ha sido mucho más que un deporte, lo ha sido todo para mi.
Han sido muchas las personas que me miran raro o que incluso me han dicho a la cara que no lo entienden ¿Qué no entendéis? Sí, es cierto que no soy buena, es cierto que la gimnasia tiene un alto porcentaje de talento que yo jamás tuve y también es cierto que nunca llegaré a nada. Es cierto que lo único que la conseguido mi cuerpo con la gimnasia son diversas lesiones que ya poca solución tienen. Si de verdad solo podéis ver eso es que no conocéis nada, ni de la gimnasia ni de mi.

Porque saber al levantarme que ese día tenía que ir a entrenar ya era motivo de alegría y por lo menos me animaba las primeras horas de la mañana. Y aunque un día estuviera mal y el entrenamiento fuera un martirio siempre me sentía mejor al salir, porque descargaba todo entre aquellas cuatro paredes y aquellas colchonetas.
Y no, nunca ha sido un camino de rosas, muchas fueron las tardes que odié aquellas colchonetas rojas, las espalderas, las barras o a mi misma, pero aquellas frustraciones (por mucho que duraran) siempre me animaban a seguir adelante porque además teníamos una entrenadora que jamás nos dejaba tirar la toalla. Una entrenadora que siempre creía en nosotras, aun cuando nosotras mismas no nos creíamos capaces, que nos enseñó, nos ayudó y apoyó, que nos reñía y gritaba cuando vagueábamos pero sin la cual nada hubiera sido posible.

Y pensar que todo eso se ha acabado....
Sabíamos que este día tenía que llegar en algún momento, pero me ha pillado tan de golpe que no me siento preparada.
No soy capaz de imaginar mi vida sin ir a entrenar, sin aquellas cuatro paredes amarillas, sin las risas, las voces e incluso sin las lágrimas que de vez en cuando caían, sin las manos abiertas y sangrando después de la barra fija, sin los moratones de la barra de equilibrios, sin el sudor de las espalderas, sin los golpes contra la pared del salto, sin los golpes en suelo, sin los esguinces o muñecas, codos, espalda o rodillas jodidas, sin hacer el tonto en los baños...

Siento que me han arrebatado 14 largos años de mi vida y es que nos han arrebatado a nuestra entrenadora, nuestro deporte y nuestra vida y encima tenemos que callarnos y conformarnos.

De verdad, no podéis imaginar el vacío que siento ahora mismo si jamás habéis practicado gimnasia artística, si jamás te tiraste a una paloma, a un flic- flac o a un mortal, si jamás corriste por una pista hasta un objeto inmóvil, si jamás te has subido a una barra donde ni siquiera te caben los dos pies, si jamás tuviste callos en las manos y se te abrieron y aun así seguiste colgado de una barra, si jamás te pusiste una malla y bailaste al son de una música fundiéndote con ella, si jamás cruzaste tus propios limites físicos y mentales

Jamás me volverá a pasar algo tan hermoso en la vida
¡Viva la gimnasia artística y con ella entrenadoras como Cristina!

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