No pudo más y gritó.
Fue un grito salvaje y primitivo, nacido de los más oscuros y tiernos sentimientos de su corazón.
Fue un grito de dolor indescriptible, de frustración, de soledad, de frío terror, de infinita tristeza, de ardiente ira; fue un grito de dulce amor y ponzoñoso odio, de confusión y egoísmo. Un intento vano de romper el hielo que apresaba su apasionado corazón.
Solo un intento vano de volver a la vida
No hay comentarios:
Publicar un comentario