No sé que hora es. Solo sé que es otra madrugada que he pasado despierta, envenenada por mis pensamientos.
Tengo en mi mano derecha un candado que mucha gente conocerá, aunque la inmensa mayoría de ellos no tengan la más mínima idea de lo que significa, pues bien, os lo contaré: en un principio ese candado fue el guardián de mi corazón, en ese momento estaba tan sumamente dolida que quise cerrar mi corazón al amor pero... no pude, llegó alguien y me hizo sentir cosas que creía olvidadas y cosas que jamás había sentido, simplemente me enamoré como se enamoró la sirenita del príncipe, pura y sinceramente; habría dado mi voz, habría soportado que con cada paso mis piernas me dolieran, habría aceptado convertirme en espuma de mar... habría dado todo por ser la estrella de su corazón pero al igual que en el cuento el príncipe se fue con otra. Al menos ella pudo convertirse en espuma de mar y seguir cantando para él, yo simplemente me quedé más sola y triste de lo que jamás había estado, ciertamente pasé un auténtico infierno, a fin de cuentas había destrozado mis mayores defensas y mi corazón ya no eran más que cenizas. El tiempo ha pasado muy rápido y no creo que mi príncipe se acuerde de aquel pequeño periodo de tiempo, a fin de cuentas ya han pasado los años. Yo sigo amándole como el primer día. Sigo cantando esperando que mi voz le envuelva con el viento y le proteja de todos los males. Lo único que deseo es que esté bien y sea feliz. Pero tengo asumido que nunca seré la estrella de su corazón así que ahora debo proteger el mio, tengo que protegerlo para volver a ser libre, ahora el candado es un símbolo de libertad ¿cómo puede ser eso? te preguntarás, muy bien, te lo explicaré: todos nos encerramos en nuestras burbujas privadas pero no son burbujas aisladas sino que las relaciones con otras personas pueden traspasarlas, otros pueden echarte cadenas y cerrarlas con sus propios candados, yo por ejemplo nunca podré dejar de amar a mi príncipe porque el amor que siento por él es una cadena cerrada por un fuerte candado alrededor de mi corazón, así que si soy yo misma la que cierre las cadenas siempre tendré la llave para quitármelas. Seguramente no lo entiendas, creo que ni yo misma lo entiendo muy bien, tal vez solo sea una excusa más para seguir sufriendo por un amor que fue y nunca más será.
Han pasado dos años desde el primer significado del candado al de ahora. Dos años en los que yo sé que me he transformado en otra persona. Ya no soy la misma chiquilla y en el fondo sigo siéndolo, tal vez incluso más desvalida que antes pero también con las ideas más claras, creo. Es curioso como este pequeño objeto me hace pensar, pensar en como son las personas, en como soy soy. Sigo siendo la misma romanticona de antaño, la que la principio era fría pero con el tiempo el fuego de la pasión la consumía, como el candado en mi cuello cuando al ponerlo estaba frío y con mi calor se calentaba, sigo siendo la misma chica extraña y extravagante pero a la par ya no es la misma rareza de antes. Soy yo y no soy yo. Soy yo y a la par soy un poco de todas y cada una de las personas que me han importado un poco en esta vida.
Por eso tal vez este candado ya no sea tampoco un símbolo de libertad, sino un método para guardar todo lo que otras personas han dejado en mí, para no perder a esas personas nunca, estén donde estén y estén como estén. El candado del baúl de los recuerdos, bien podría serlo...
No sé que hora es, pero creo que ya está bien de recuerdos nostálgicos por esta larga noche.
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