miércoles, 28 de junio de 2017

Es muy cansado estar cansada

Nunca se me ha dado bien hablar de sentimientos, así que he preferido escribirlos, aunque no sea más que en un papel sucio que acabará igual de roto que yo.
Creo que he perdido la cuenta de las veces que he deseado desaparecer, sí, leéis bien: desaparecer, irme, dejar, perder, olvidar, ser olvidada. Supongo que para la gente que se queda no sería nada difícil hacer como nada sin mí, he pensado eso millones de veces y sé que tengo toda la razón…
 Precisamente hoy es uno de esos días en los que me he despertado y no he encontrado sentido a nada, he abierto los ojos y desde el primer momento he pensado que tendría que haberme quedado ahí, dormida, donde los problemas no parecen existir o sin más desaparecen durante un rato. Parece que hoy me he despertado para meter la pata constantemente y para que nada me salga bien y ese sentimiento de impotencia puede conmigo.
Y no sé qué me pasa, puede que esté cansada de intentar las cosas y que al final nada resulte salirme bien, cansada de notar que no paro de joderla, cansada de saber que haga lo que haga siempre estará mal, cansada de sentirme insuficiente para la gente, cansada de que el miedo controle mi vida. Es muy cansado estar cansada. Y por eso esas ansias de desaparecer, dejarlo todo.
Miro a mi alrededor y estoy sola, veo gente sí, pero nadie parece darse realmente cuenta de las ganas que tengo de mandarlo todo a la mierda. Y me digo que no me importa, si preguntan contesto que no pasa nada, que no se preocupen, que todo está bien, y parece que funciona, siempre he sido buena actriz, siempre se me ha dado bien mentir. Total, parece que todo el mundo que llega a mi vida se va, llegan y no deshacen las maletas, ¿para qué?, si en poco tiempo se irán, me olvidarán y yo me quedaré ahí, haciéndome la fuerte, diciéndome que no me importa.
Pero últimamente me he dado cuenta que no soy tan fuerte como creía. Siempre he preferido torturarme guardando todo para mi hasta el día que el vaso está demasiado lleno y el agua se desborda.
Me he venido tan abajo que ya siento que nada puede levantarme, que se ha acabado todo lo que pudiera valer la pena. Sigo intentando ver lo bueno de la vida, siempre lo he intentado y siempre lo sigo intentando, pero no sé explicar este vacío que me impide ver nada, que me aplasta contra la cama y anula mis fuerzas.
Con los años aprendí que lo que no me mataba me hacía más fuerte ¿pero sabéis qué? hay veces en las que preferiría que me matase, que acabara ya conmigo.
Porque yo ya estoy cansada de ser fuerte, o al menos, de fingir que lo soy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario