domingo, 13 de noviembre de 2011

No siempre en el final de cuento de hadas se comen perdices

-¿Me dejas contarte una historia? Comienza hace mucho tiempo, con una pequeña princesa que no sabía amar, no sabía jugar, no sabía reír.
-¿Que le pasó a la princesita?
-Que ella quería sentir algo, pero no sabía por dónde empezar, quería sentir miedo, quería asustarse, quería pasar todo por una persona; pero ella no se enamoraba, nunca sintió nada realmente fuerte por nadie. Hasta que llego él.
-¿Quién era él?
- Era alguien que en su mirada anunciaba paz, que con su sonrisa traía la luz, era la Luna en las noches de oscuridad... ella necesitaba esos ojos, necesitaba esa sonrisa, le necesitaba a él, quería que la enseñara a reír, a jugar... Así es como la pequeña princesita se enamoró.
-¿Y qué fue de ellos?
-¿Quieres saber cómo acabó la historia?
-Si
- Que fueron felices y pensarás ahora ¿comieron perdices? Pues no, no comieron perdices porque aunque esta no sea una historia de buenos y malos el final no es un final feliz
-¿Por qué?
-Porque un buen día él vio que ya no veía con los mismos ojos a la princesita, vio que ya no la quería y un día se armó de valor para decírselo a la princesita, lo que él no sabía es que la princesita llevaba ya algún tiempo dándose cuenta, que llevaba tiempo llorando porque ella no sabía cómo hacer para retenerle a su lado, tal vez suene egoísta pero el amor es egoísta y ella le amaba ¿Quién no desea que su ser amado este a su lado? Lo que él no supo es que ese día, cuando se aparto del beso que le quiso dar la princesita, esta murió por dentro, volvían los días oscuros de antaño.
-¿Y qué paso al final con ellos?
-¿Quieres saberlo?
-Si
-Pues de él no sé nada, no sé lo que puede estar pensando o sintiendo en este momento, desde que sentenció a muerte a la princesita con esa frase que jamás quieres escuchar de la persona que amas (porque… ¿Cómo llamar amigo a alguien si antes le has llamado amor?) enmudeció. Y la princesita…. Ahí sigue, llorando a menudo, soñando con él y muriendo un poquito más cada día, hay veces que le ve y esos días se derrumba, como la muralla más alta golpeada por un tsunami, toda la fuerza que intenta insuflarse cada mañana sonriéndose en el espejo desaparece por arte de magia y no es que sea débil, no, es que simplemente no tiene motivos para ser feliz.
-No debería llorar por eso, si se acabó pues se acabó y no siempre los finales son felices, tú misma has dicho que no es fácil llamar amigo a alguien a quien antes has llamado amor
-Claro que no es fácil, ni que debería llorar por ello, pero ¿Cuándo estas triste que es lo que más deseas en el mundo?
-Que la persona que quiero me abrace y me diga que todo irá bien
-Si esa persona desapareciera ¿Qué harías?
-Buscarla hasta el fin del mundo
-¿Y si esa persona se fuera sin darte ningún motivo?
-Se lo exigiría
-¿Por qué?
-Porque no lo soportaría, me gustaría saber qué es lo que le aleja de mí, porque ya no podre abrazarla o besarla más. Sería horrible
- Pues ahí tienes el sufrimiento de la princesita: que pese a todo cada mañana intenta ser fuerte y regalarle a todo el mundo una sonrisa, cuando la pobre lo único que desea es encontrárselo por una casualidad del destino y que él la sonría a ella, que le dé el motivo por el cual sus brazos no volverán a rodearla ni sus ojos a darle calor otra vez. ¿Sabes? Hay veces que miro a la princesita a los ojos y le brillan a causa de las lágrimas y de la melancolía. Es tan triste….

1 comentario:

  1. Qué bonito y qué triste... pobre princesita! Walt Disney debería darle una lección al malvado cruel príncipe!

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