sábado, 31 de diciembre de 2011

Los ángeles ya no brillan

El suave Sol del mediodía de finales de Diciembre penetraba a través de las finas cortinas de gasa rosa hasta chocar en el espejo de cuerpo entero, donde una joven se contemplaba, llenando la habitación de pequeños arcoíris. Arrancaba destellos dorados y rojizos de su pelo y hacía que sus ojos brillaran con leves toques de oro viejo bajo sus pestañas.
Parecía un pequeño diamante.
Frunció el ceño y le dio la espalda al espejo, se ató la pequeña melena en una coleta baja y se puso las gafas. Ya estaba. Ya era la misma chica feúcha y gorda de siempre. Corrió las cortinas y el Sol dejó de brillar en la habitación. Así estaba mejor.
Se tumbó en la cama con la vista clavada en el techo, ese techo tan blanco… se recostó sobre el lado derecho, de cara a la pared. Desde el enorme tablón la observaban docenas de pares de ojos, ojos que ella conocía muy bien. No supo cuanto tiempo pasó mirando esas fotos que se conocía de memoria, siempre había querido llevárselas a su casa, a su verdadera casa, pero sentía que su lugar era aquel. Se puso de rodillas sobre la cama, quitó un par de fotos que dejó sobre la colcha de color amarillo y descolgó el tablón. Después de contemplarlo un rato más abrió una de las puertas del armario empotrado y dejó el tablón en el fondo. Cerró la puerta ceremoniosamente, como si con ese gesto lo enterrara para siempre. Volvió la mirada a las dos fotos que tenía sobre la cama. Cogió cada una en una mano.Aquellas dos caras eran tan diferentes como lo eran en verdad  los dos chicos. Sin pensárselo dos veces y sin ningún sentimiento rompió ambas fotos y las tiró a la papelera.
Miró la habitación. El azul de la pintura había cubierto la pared del cabecero, antaño decorada con la palabra "amor" escrita en 8 idiomas diferentes. Era una habitación fría, vacía e impersonal.
Así estaba bien, pues así era como se sentía ella.
Comenzó a actuar como si todo le diera igual, y, en cierto modo, así era. No le importaba lo más mínimo el mundo que la rodeaba, era algo que simplemente estaba allí, ni siquiera le importaba su vida. Acallaba las voces externas con música hasta tal punto que nunca se quitaba los cascos pero era incapaz de callar las voces de su cabeza. Comenzó a beber y a fumar. Se comportaba como otra persona y la chica tímida y romántica se convirtió en una puta que dejaba que cualquiera estuviera entre sus piernas.
Era irónico que su modo de defenderse fuera autodestruyéndose. Si cualquier  psicólogo la hubiese tratado habría encontrado un montón de trastornos como podían ser una mala sociabilización tras años continuados de maltrato en el colegio, una baja autoestima o un claro complejo de inferioridad. Pero si alguien supo verlo nunca nadie hizo nada por remediarlo.
Ella no era fuerte, jamás lo había sido, ni siquiera sabía fingir que lo era. Ella tenía miedo a la oscuridad y la atemorizaba el tener que tratar con la gente. Ella era débil, torpe y mediocre.
Se encontraba totalmente perdida en el mundo. Palabras como amor, ideales o esfuerzo dejaron de tener sentido para ella. La vida corría delante de sus ojos pero lo único que quería es que los minutos corriesen más deprisa, veía el final muy lejano y eso le fastidiaba.
Sabía que había gente que realmente se preocupaba por ella, o al menos fingía preocuparse, pero ella les culpó injustamente en su fuero interno y se fue alejando de ellos.
Comenzó a saborear la verdadera soledad, el peso de las montañas que ella misma creaba cada vez era mayor y no tardaría en sepultarla. Dentro de ella todos los días eran de tormenta.
Tras sus ojos se descubría a alguien que llevaba prácticamente toda su vida rota, alguien que por mucho que hubiera intentado recomponerse solo había logrado cortarse las manos con los pedazos de cristal que vanamente había intentado volver a juntar.
La joven sabía que había gente en peores situaciones que la suya, pero su vida era su vida. Era la que le había tocado vivir. Y era aquella.
Los ángeles hacía ya mucho tiempo que no brillaban. Habían caído en el descenso del Averno y ya nadie podría traerlos de vuelta.







No hay comentarios:

Publicar un comentario