domingo, 25 de diciembre de 2011

Solo diré una cosa: jumjajajum

Me embarga la melancolía, luces de pasado y presente que brillan ante mí, difuminando la realidad circundante; siento el corazón latiendo a toda velocidad para luego pararse y volver a su ritmo normal, algo decepcionado; me rodea una nube de sopor, que me agarra entre sus duermevelas y no me quiere soltar.
Hoy los colores son apagados, como crisálidas frías y vacías, los sonidos suenan huecos, carentes de emoción y sentimientos, hoy, el mundo es de esa tonalidad gris que indica quietud. Hoy la vida transcurre lenta, como los copos de nieve que danzan lentamente hasta el suelo.
Hoy no hay lágrimas, que suavemente laven esta máscara que me separa del mundo ni hay sombras que me cubran en su cálido abrazo ni me escondan.
Hoy es Navidad.
En teoría tendría que ser una fecha mágica donde el amor y la paz flotasen en el aire. Pero no es así.
Siento un vacío enorme en mi pecho, en un lugar donde antes sentía un gran calor. Ahora solo siento frío.
Realmente no tengo nada que decir (creo que mis silencios dicen mucho más)
Me siento vacía, sola, aburrida y espantosamente desilusionada, hoy no siento ese espíritu navideño que antes arrancaba una débil sonrisa a mi perpetua tristeza, hoy a ratos el corazón se me acelera, intentando recobrar la ilusión perdida y en su vano intento vuelve a su ritmo, quizá más lento.
Y es que hoy las flores no tienen color, olor; el agua carece de musicalidad; hoy no hay una música especial en el aire ni el incesante acariciar de la nieve en los cristales que solía susurrar por toda la sala, llenándola de vida; hoy el aire que fluye no trae con él multitud de olores.
Hoy es Navidad y el frío recorre las venas de aquellos que sienten el calor de la vida corriendo por ellas.

2 comentarios:

  1. Pérdido entre las llamas tibias del fuego encuentro respuesta a algún quehacer constante de mi cabeza. No hay duda de que debo dudar, y dudar de mi. Tengo flores sin olor en el jardín. LLega la madrugada y en cuánto sale el Sol, salgo sin dormir para regarlas. Al rato, pongo un viejo compacto en el radio-cassete La música se convierte en el ruido familiar de siempre que hoy no templa la voracidad de este Abismo. "Cada palabra es ácido que deforma mi pensamiento y tu voz es la navaja que cercena hasta el último sentimiento que me queda." Espantadas las aves negras surcaron la noche rodeando la escalinata de cristal que asciendo. Fue entregada una luna muerta como presente para la Dama del Vacío y ella nos ofrecío sus labios. Tomamos la hiel consentida y erré.. fue como un clavo en el corazón de Cristo sin aquel acto de piedad del gitano. Y llegó la sed, "yo mis lagrimás bebo" y el hambre, mastique mis encias para saciarme y, cansado, no pude siquiera echarme a dormir. Se adueño de mi una piedad que pensé que fuese un último favor de la suerte antes de darme descanso eterno. Dormí y en el sueño encontré a mi enemigo, un huracán me arrancó el aliento, entre espigas enmarañadas, vi mi imagen reflejada en mis propios ojos. Todo recuerdo de aquel calor antes del beso me poseyo como un fantasma y desperte.


    Me gusta la última frase de tu escrito. Me hace sonreír el título de la entrada, pues entre tla melancolía y las duermevelas (que tanto te gustan) parece que te escuches reír aunque no logres esbozarlo en tu cara ni en el tecto :)

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