Cuando se quiso dar cuenta se había hecho de noche y la luna había abandonado París en busca de nuevos horizontes. Ella se quedó mucho tiempo esperándola con aquel vestido rojo pero jamás regresó.Debería haberle dicho que era inútil huir, que su tumba siempre estaría donde se encontrase su corazón.
Uno de mis sueños es tener un vestido rojo. Pero para que me de buena suerte.
ResponderEliminar