Le deseaba.
Y ese deseo era como veneno que corría a través de sus venas.
Le deseaba tanto que casi podía sentir sus brazos rodeándola, su cálido aliento en el cuello, su mano en su pelo y su peso sobre ella.
Quería abrazarle.
Quería besarle.
Quería amarle.
Sabía que lo mejor que podía hacer era no tocar y alejarse porque él era veneno pero ya era un poco tarde para ello, le llevaba bajo la piel, veneno corriendo por sus venas, y era tan dulce.... que la hacía perder el control. Sentía los pelos de la nuca erizarse y escalofríos que recorrían su espalda cada vez que pensaba en él.
Era su dulce veneno.
Le deseaba.
Y tenía que ser suyo.
No le importaba nada, no le importaba si con ello ardía para siempre entre las llamas del pecado, no le importaba que el engaño envenenara sus ojos ni le importaba que él solo buscara hacerla sufrir.
Ella quería sentir sus caderas, quería sentir sus músculos, su sudor....quería sentir todo lo húmedo, sucio, salvaje y apasionado que podía llegar a ser
Una mirada sería suficiente para matar pero ni todo el hielo del mundo sería capaz de congelar aquel fuego que la consumía.
Tenias que haber visto mi cara con la primera frase XDDD
ResponderEliminarEste es un tanto distinto a lo que sueles escribir normalmente. Me refiero a que acostumbras a escribir sobre la pureza y todas esas cosas repolludas, en cambio en este, es como un instinto animal.
Me gusta :3
sigue asi ^^
Noemí