jueves, 12 de julio de 2018

Grim reality

Aquel fue nuestro verano o al menos eso quise creer yo ¿Recuerdas el lugar donde comenzó? Yo recuerdo la, ahora maldita, pregunta que desató aquella marea de sentimientos confusos que tenía bien guardados bajo control. Creo que nunca nadie había sido tan tierno y yo solo era una niña que se dejó arrastrar por un juego que no comprendía.
¿Recuerdas la cara que pusiste? Yo sí, porque aun hoy en día creo que aquella mirada fue real.
Llevaba la camiseta que me gustaba ¿recuerdas? Me hacía sentir libre y a gusto conmigo misma, algo que hoy en día aun me cuesta sentir.
No sé si lo recuerdas pero en ese momento yo era feliz.
Aquel fue el verano en el que la conocí.
Ella era un terremoto de alegría y humor ácido. Ardiente y fría como las dos caras del hielo. Imposible aburrirse con ella, era sal y era pimienta. Brillaba con luz propia y desde el primer momento yo supe que estabas cegado por aquella luz ¿cómo no te iba a deslumbrar? Ella era tan afín a ti, tantas cosas en común os unían, ella siempre tenía una frase ingeniosa o salvaje en su boca mientras yo.... siempre he sido poca cosa, sin grandes conocimientos y más bien sosa.
La luz de la luna no puede competir contra el sol,  y yo siempre he sido ese pálido brillo.
Aquel verano acabó muy rápido ¿verdad? Cuando me quise dar cuenta ya brillaba la luna llena de Septiembre y las noches eran frías.
Y sin darme cuenta pasaron los años, muchos años.
Y con el paso de los años tu te cansaste de mi, de mi mal humor, de mi debilidad, de mis llantos y de mis "estoy bien", te cansaste de cargar con una niña pequeña y empezaste poco a poco de librarte de la parte de mi alma que te impregnaba. Yo aun sigo preguntándome como se hace eso.
Aquel había sido nuestro verano de mentira pero el invierno, aquel largo invierno hecho de dura realidad que comenzaba, era solo mio.


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