Hoy me cepillé el pelo. Por primera vez en cuatro semanas. Estaba enmarañado y retorcido. Se quebraba con cada cepillada. Lloré cuando me lo lavé y me puse acondicionador porque me había olvidado de lo que se sentía al pasar los dedos.
También me lavé los dientes, por primera vez en una semana. Me sangraron las encías. El agua corrió roja.
También lloré por eso. Cuando salí de la ducha, no podía parar de tocar mi pelo y mis brazos. Estuve evitando abrazar a personas por un tiempo porque nunca huelo bien. Siempre huelo a reposo de una semana. No tengo ropa limpia, porque estoy muy cansada y triste para lavarla.
La depresión no es bella. Depresión es mala higiene, platos sucios y un cuerpo dolorido de tanto dormir. Depresión es que te queden solo tres amigos porque tienen la paciencia y el amor de un santo.
Depresión es llorar hasta que no tienes más lagrimas, que se secan entre sollozos que te dificultan la respiración. Depresión es quedarte mirando el techo hasta que tus ojos te queman porque te olvidaste de pestañear. Depresión es hacer llorar a tu familia porque creen que no los quieres más porque estás distante y distraída. La depresión es somática y emocional, un vacío que se siente físicamente.
Pero lo estoy intentando. Te juro que lo estoy intentando. ¿Ves? Hoy me cepillé el pelo
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