sábado, 19 de octubre de 2019

Adiosi

Esa fue la señal. La señal que le indicó que debía volver a extender sus alas y volver a volar lejos, muy lejos de la pequeña burbuja de confort que con tanto esfuerzo había creado.
¿Por qué? ¿por qué después de tanto tiempo debía volver a hacer maletas y huir?
Porque así estaría a salvo. No volvería a sufrir como antaño, no volvería a cometer los mismos errores ni volvería a tropezar con la misma piedra.
¿Por qué era tan estúpida de no aprender de sus errores? Porque ella era así, era una niña soñadora que siempre volvería a confiar. Una estúpida que cuando volvió a sentirse medianamente agusto volvió a abrirse cerrando los ojos.
Jamás aprendería.
Pero está esta vez no habría lágrimas.
No habría despedidas.
No habría largos poemas ni cartas de adiós.
No habría conatos de fuga esperando que alguien la detuviera.
En menos de dos horas tenía las maletas hechas.
Para medianoche ya no quedaba nadie en aquella casa del norte, solo la aurora boreal iluminando el vacío...

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