Le gustaban las camisetas de tirantes, las camisetas destrozadas y los corsets.
A ella le gustaba besar a su chico. A ella le gustaba besar a su chica.
Le gustaba reír y cantar. Le gustaba divertirse.
A ella no le gustaban los pantalones rectos.
No le gustaban las camisetas largas ni que las camisas estuviesen arrugadas.
A ella no le gustaba que la miraran mal cuando besaba a alguien a quien quería.
No le gustaba estar quieta.
A ella la llamaron inmoral por su forma de ser y de vestir. A ella no le gustó eso.
Así que ella les mandó a la mierda
Porque ella era así:
Le gustaban las cosas simples y pequeñas de la vida, una simple sonrisa ya era suficiente para arrancarle a ella una.
A ella le gustaba querer con toda su alma a alguien y le daba igual de que sexo fuese porque ella amaba personas, no sexos.
Ella había vivido muchos años sintiéndose inferior, viviendo con muchos complejos. Así que el día que se puso una minifalda y vio que ella era sexy se sorprendió.
Y descubrió que la vida era para disfrutarla y para vivirla (no para sentirse mal por lo que dijeran los demás) y que eso no estaba reñido con su forma de ser.
Ella era responsable, alegre y salvajemente sexy.
No una inmoral
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