martes, 11 de noviembre de 2014

2008

Sabía que debía evitar los callejones. Pero llevaba días sin dormir y mal comiendo y aquello hacía mella en su razón. Además ese día no se sentía perseguida.
Todo había empezado semanas atrás, al poco de comenzar Agosto, cuando sus amigas la habían arrastrado a un bar con la intención que olvidara y regresara a la vida (¿acaso no se enteraban que no quería vivir? ¿que no tenía motivos para ello?); un chaval de 21 años se había acercado a tontear con Isa, su adorada y lesbiana Isa, y al no recibir ningún estímulo positivo por su parte se fijó en ella.... cuanto hubiera deseado cerrar los ojos en aquel momento... fue una simple frase "que ojos melancólicos más bonitos tienes". Ahí comenzó su pesadilla.
Aquel chico se obsesionó con ella, una simple muchacha de cuarto de la ESO que hacía una semana que había perdido lo más valioso y hermoso de toda su existencia. La perseguía, la espiaba, la acosaba... no podía salir a las bulliciosas calles de Madrid sin encontrárselo, más de una noche le vio con el coche aparcado delante de su balcón, siempre cuando su padre estaba de turno de noches; no se atrevió a decirle nada a su familia y amigos, era solo una chica de 16 años que no entendía nada, solo que estaba terriblemente asustada. A principios de año tuvo que pelearse con seis chicos que le estaban propinando una paliza a la razón de su existencia, después él la dejó sin más y ahora.... tenía un psicópata siguiéndola ¿qué había hecho ella para merecerse aquello? la culpa la tenía aquella maldita ciudad que tanto odiaba, contaba los días que le quedaban para volver a su hogar pero el 13 de Septiembre aún se presentaba muy lejano...
Fueron días muy duros, su salud mental se deterioró hasta el extremo de estar siempre tensa como la cuerda de una guitarra, dispuesta saltar al menor susurro; cuando salía siempre lo hacía mirando a todos lados, estaba aterrada.....
Pero aquel día, aquel 31 de Agosto, el cansancio físico y mental pudo con ella. Bajó la guardia.
Fue todo lo que él necesitaba.
"Hola, preciosa". Se le cortó la respiración y la sangre se le heló en las venas, se dio la vuelta como un resorte. Parecía un conejo al que habían pillado, y en cierta medida lo era, la había atrapado; sintió la adrenalina invadir su cuerpo hasta el punto de bloquearla, no podía moverse, no podía articular palabra. Él se acercó, ella retrocedió unos pasos incapaz de correr, la agarró de la nuca y la besó. Fue asqueroso, sentía su lengua penetrando en su boca, quiso vomitar, le propinó un fuerte empujón en la boca del estómago y echó a correr, si llegaba hasta alguna calle concurrida podría salvarse. Pero él era más fuerte y rápido que ella, se recompuso deprisa del golpe y la agarró por la capucha de su chaqueta. Sintió un golpe en la sien y el sabor de la sangre inundó su boca, la había empujado contra la pared y ahora bloqueaba su única vía de escape.
Se acabó. Estaba perdida.
Volvió a besarle y ella le mordió con todas sus fuerzas. Un puñetazo y estaba en el suelo, retorciéndose de dolor ¿por qué era tan débil? ¿donde estaba la chica que se rompió un brazo peleando contra seis personas y no cedió? ¿por qué no podía protegerse a sí misma? Luchó contra las lágrimas que brotaban de sus ojos. Notó todo su peso encima de ella, sus grandes y asquerosas sudorosas manos recorriendo sus pechos aún por formar, una mano introduciéndose por sus pantalones... Se revolvió, dio puñetazos, cabezazos, mordió cuando tuvo la oportunidad, no podría salvarse pero no pensaba caer sin luchar. Él simplemente parecía no notarlo, había llegado hasta el elástico de las bragas y con un movimiento brusco lo traspasó.
Gritó y se revolvió con todas sus fuerzas mientras notaba su mano sobar su entrepierna y la otra subiéndole la camiseta. No pudo contener las lágrimas, aquello no podía estar pasando, no a ella...
Entonces se le encendió una luz en la cabeza ¡claro! llevaba su navaja en el bolsillo trasero, si solo consiguiera alcanzarla....
Se retorció todo lo que pudo, lastimó su muñeca y hombro pero al final consiguió lo que buscaba, él ni siquiera se había dado cuenta, estaba muy ocupado sobandole el cuerpo y diciéndole todas las asquerosas cosas que pensaba hacerle, tan solo un poco más... abrir la navaja... al final, cortándose ella misma un poco, fue capaz de abrirla.
En un rápido movimiento la tenía contra su cuello.
"Quítate de encima" -su voz que debería de haber transmitido miedo y dolor solo destiló veneno; su cerebro se había desconectado y su instinto animal se había hecho cargo de la situación. Él intentó un movimiento pero la hoja, bastante afilada, se le clavó en el cuello produciéndole un corte superficial- "o te quitas o te mato"
Y sabía que lo haría. No tenía nada que perder si le mataba y si le dejaba con vida estaba segura que viviría con miedo por mucho tiempo.
Acobardado por el rumbo que había tomado la situación se quitó y se apartó. Un ágil movimiento y estaba de pie. Un segundo y volaba hacia calles transitadas. Eran las once y media de la noche, había gente a raudales. Miró atrás, aquel cerdo no la había seguido, había huido cual rata. Volvió a mirar la calle y encaminó sus pasos hasta una boca de metro. Sintió rabia y asco ¿donde estaba toda aquella gente mientras ella había estado peleando por su vida? A nadie le importaba una puta mierda algo que no fuesen ellos mismos. Lloró. Lloró durante todo el trayecto y nadie se molestó en preguntarla si estaba bien.
Tembló y lloró durante mucho rato. Habían estado a punto de violarla. Se miró las manos, magulladas del forcejeo, podría disimularlo como una caída o como parte del entrenamiento, el moratón que le saldría en la mandíbula al día siguiente podría taparlo con abundante maquillaje ¿pero como ocultaría la herida que tenía en el alma? ¿cómo disimularía la desolación, terror, indignación y tristeza que pintaban sus ojos?
Al llegar a su casa se metió con su cachorra en la caseta y allí terminó de calmarse.
Ella era una buena actriz podría disimularlo muy bien, allí no había pasado nada.
Llevaba toda su vida confiando solo en ella misma y en otras tres personas, una de las cuales ya no estaba en su vida, a partir de ese momento tendría que apañárselas sola.
Pintó un semblante neutro y entró en su casa.
Desde aquel día ya no era una muchacha, era una mujer. Y como tal tendría que aprender que la vida es dura e injusta y que solo tenía sus manos para salvarse...nunca más volvería a ser la misma....


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